Educación

Una Geración Pacifista

“Mientras estamos encarnados, vivimos para aprender.” -Emmanuel

Paz, dulce paz. ¿Quién no desea vivir en paz? ¿Pero cómo alcanzarla? Con toda seguridad podemos llegar a este nivel creando una generación pacifista. Sin embargo, en un mundo de transición como en el que vivimos hoy, la crianza de nuestros hijos se ha convertido en uno de nuestros más grandes desafíos. A menudo los padres dicen que están agobiados por sus obligaciones parentales, y los educadores se muestran perplejos ante esta nueva generación. ¿Son niños simplemente más hiperactivos, especialmente dotados, o verdaderamente conflictivos? ¿Es posible desarrollar una generación pacifista?

Para comprender a la generación actual, es necesario rebobinar la cinta de la historia de la humanidad en la Tierra, a la luz de la revelación del Espiritismo. Aún las personas más pesimistas no pueden negar el hecho de que la Tierra ha evolucionado muchísimo, en cuanto a su progreso moral e intelectual. Yendo desde un estado más primitivo hacia uno de pruebas y expiaciones, la Tierra está finalmente en su transición hacia un mundo de regeneración, cuando el bien prevalecerá sobre el mal.

Y ésta es la última oportunidad que se les está dando a todas las almas que vivimos sobre la Tierra, ya sea en los planos de encarnados o desencarnados. Ésta es la razón por la cual vemos tantas expresiones de extrema violencia en algunos niños, en estos días, que nos indignan y, al mismo tiempo, logros extraordinarios por parte de otros niños.

A la vanguardia del pensamiento humano sobre la Tierra, el exitoso educador Allan Kardec explica que existe gran esperanza, debido a que una nueva generación está llegando para establecer los cimientos del mundo regenerado. Él, al mismo tiempo, revela las características de esta nueva generación como “distinguiéndose por su inteligencia y razonamiento precoces, éstos relacionados a una propensión innata por la rectitud y creencias espirituales que indican un cierto grado de evolución previa. La nueva generación no estará compuesta exclusivamente por espíritus eminentemente superiores, sino por aquellos que ya han logrado un cierto grado de progreso y, por
lo tanto, se hallan inclinados a asimilar ideas progresivas y favorecer o secundar el movimiento de regeneración.”1 Aquí encontramos la clave para comprender que nuestro sistema educativo se perfeccionará a fin de facilitar el camino de la generación que ha llegado para implementar esfuerzos pacifistas sobre la Tierra. Pero uno se puede preguntar, “¿cómo lo llevamos a cabo?” Vamos a compartir algunas ideas prácticas y consejos útiles para ayudar a los padres y educadores a contener a la nueva generación, mientras facilitamos su programa reencarnatorio, para
su propio beneficio y el bienestar general.

Los padres son los padres

No importa cuan brillante sea nuestro hijo, un hijo es siempre un hijo, y un padre es siempre un padre. Los padres han venido con la responsabilidad de facilitar y guiar a sus hijos hacia Dios y sus Leyes.2 No hay otro camino fuera de éste. Es necesario que facultemos a los padres y educadores para comprender que en sus manos está depositada la máxima responsabilidad para la transformación de la sociedad. Es así como los grupos de apoyo para padres en organizaciones Espíritas pueden proporcionar ideas de gran alcance y sostén (emocional y espiritual) para sus sobrellevar sus desafíos cotidianos. Por ejemplo, deben enseñarse medios prácticos tales como la manera de poder ayudar a los niños hiperactivos a adquirir un mayor control de sus propios cuerpos, enseñándoles a estar tranquilos y quietos cuando más lo necesitan. Antes que los niños vayan a dormir o en cualquier otro momento del día, los padres pueden entrenar a sus hijos para que aprendan a estar quietos y tranquilos, desafiándolos a permanecer quietos cada vez más tiempo, desde un minuto el primer día, hasta cinco minutos al finalizar la primera semana. Esto es algo simple que puede ejercitarse en el seno de nuestros hogares, al igual que las actividades Espíritas para niños.

La niñez es la puerta de entrada a un nuevo yo

La doctrina Espiritista está en completa alineación con los más recientes descubrimientos sobre la importancia de la niñez en la formación de la nueva personalidad. Desde el año 2000, los neurocientíficos han comprobado la plasticidad del sistema nervioso en los primeros años de vida, en relación a los primeros traumas de la niñez y sus efectos de larga duración. La ciencia explica el cómo, y el Espiritismo explica el por qué esto sucede. Es así, porque el espíritu que se reencarna necesita una nueva oportunidad para comenzar otra vez y aprender cosas nuevas, mientras corrige errores de vidas anteriores cumpliendo así un papel único en el Universo de Dios. Y como tales, los niños son más susceptibles a la información que reciben.3 Así es que, el consejo de San Agustín a los padres es “haced como hace el buen jardinero: Segad todas las raíces defectuosas tan pronto como aparezcan en el árbol. Si permitís que el egoísmo y el orgullo se desarrollen, no deberíais sorprenderos más tarde, cuando seáis recompensados con ingratitud.”4

Necesitamos Educación Emocional

Una generación pacifista es aquella en que la educación emocional se convierte en un patrón de oro.

El Dr. Antonio Damasio es considerado uno de los más renombrados neurocientíficos del siglo por su gran contribución en el campo de las emociones humanas y del cerebro. Él considera que las emociones son una parte integral nuestra. ¿Pero cuántas veces las ponemos a un lado y tanto las reprimimos o las liberamos, sin equilibrarlas previamente? Necesitamos educación emocional al igual que educación intelectual. Sin embargo, no existe una verdadera escuela o programa de entrenamiento para esta clase de emoción.

El iluminado espíritu Lázaro explica que las emociones son la evolución de los instintos, lo cual significa que podemos entrenar a nuestros instintos para evolucionar hasta el nivel de emociones y sentimientos completos, tal como en el caso del verdadero amor sublime.5 Pero, ¿cómo podemos hacerlo? Somos seres condicionados y, desde el día en que fuimos creados, estamos abiertos al aprendizaje y nos condicionamos para grandes experiencias. La adquisición de nuevos hábitos constituye lo que llamamos Educación.6 Así es que, podemos aprender lo que son las emociones y controlarlas para beneficio de todos.

La educación emocional es otro instrumento que se puede ofrecer a nuestras organizaciones Espirituales, como una extensión social del programa de asistencia a niños y adolescentes para educar sus emociones. Denali, el consejero y dueño de Onionhead Company (www.onionhead.com) en California, recopiló una hermosa selección que se consigue en Inglés y en Castellano, como elemento de ayuda en la educación de las emociones. Los materiales educativos pueden aplicarse fácilmente en un programa educacional.

Nuestra inteligencia emocional define nuestra inteligencia social y, es así como podemos convertirnos en un colaborador de nuestra sociedad.7 Y los más importantes ejemplos vivientes de la educación emocional son los grandes exponentes de la humanidad, entre ellos Francisco C. Xavier. En este último encontraremos a su mentor Emmanuel, sugiriéndole que adquiera un mayor sentido de la disciplina. Tal disciplina significaba conciencia más allá del control del tiempo. Abarcaba la disciplina intelectual, emocional y espiritual. Esto es algo que aprendemos a lo largo de nuestras diferentes vidas por las que pasamos, pero que debe ser facilitado por un buen programa de educación emocional en esta vida.

La conciencia espiritual puede salvar vidas

Con frecuencia los padres dicen que les enseñarán religión o espiritualidad a sus hijos cuando éstos sean más grandes, ya que de niños ellos no poseen la capacidad de tener una opinión o razonar los pros y los contras de los conceptos religiosos.

Desafortunadamente, ésta es una idea equivocada basada en el hecho de que los niños, tan pronto como se encuentran en el vientre de sus madres, absorben cada cosa que se les ofrece a todo nivel. Aunque sus cuerpos en crecimiento no les permiten darnos su devolución del proceso, ellos guardan la información y reaccionan a la misma. Nuestro cerebro, el lugar de control de nuestro cuerpo físico, es como arcilla donde se imprimirá nueva información. Y con toda seguridad se reordenará para dar cabida a la nueva información o reforzar la antigua.
Así es que, el mejor momento para aprender espiritualidad es cuando somos niños. Los niños aprenden más rápidamente de lo que imaginamos. Aquí radica la importancia del Programa Espiritista para niños
y jóvenes en los centros Espíritas, así como las reuniones del Evangelio en el Hogar con sus padres. En ambos tipos de experiencia, los padres y educadores pueden utilizar como medio las artes, los trabajos manuales
y juegos para fomentar la enseñanza espiritual y hacer que se convierta en más experimental y concreta.
Para ilustrar, compartiremos una experiencia que sucedió recientemente durante una de nuestras lecciones Espiritistas para niños en la sociedad Espiritista de Baltimore. Aquel día, nuestros educadores estaban enseñando a nuestros chicos cómo conectarse con Dios para llevar una vida mejor. Luego, les propusieron un juego divertido para mostrarles a los niños que Dios está siempre disponible para comunicarse con nosotros. Comunicarse con Dios es tan fácil como hacer un llamado telefónico. Para el juego se contaba con un aparato telefónico y al grupo de niños se le planteó la premisa en la cual un amigo de ellos estaba muy enfermo y eran ellos los designados para llamar a Dios, pidiéndole ayuda. De esta manera ellos necesitarían utilizar el teléfono. El primer niño tomó el teléfono para llamar, y repentinamente se detuvo diciendo “¡Me olvidé el número de teléfono de Dios!” Luego, otro niño respondió “¡Es el 911!” Poco después, el segundo niño, para realizar el llamado a Dios, presionó un solo botón. Y el educador le preguntó a la niña por qué ella había presionado sólo un número en lugar de tres o más. Y para sorpresa del educador, ella contestó, “¡Porque Dios ahora está disponible en discado rápido!” ¡Esto demuestra cuan rápido los niños pueden aprender espiritualidad! Y éstos pueden ser momentos inolvidables que los fortalecerán para enfrentar los desafíos de adultos, retos que pueden ser iguales a las circunstancias amenazantes de la vida, cuando el libre albedrío sea la última herramienta para su liberación interior o su encarcelamiento.

Después de todo, nosotros también estamos encarnados para aprender tanto como nuestros hijos. Ojalá podamos enseñarles lo que es la paz, y el mundo será más pacífico. ¡La esperanza del futuro está en nuestras propias manos!

> Vanessa Anseloni, Dra. en Psicología y Filosofía, es neurocientífica, psicóloga y Profesora Adjunta en la Universidad de Maryland, Baltimore. Ella pertenece a la quinta generación Espiritista, fundadora de la Sociedad Espiritista de Baltimore, MD, USA, Editora a cargo de la Revista Espírita. Vanessa Anseloni también es médium y coordinadora del equipo de traductores de libros Espíritas. Recientemente escribió el libro La Nueva Generación con el renombrado médium, orador y humanista Divaldo Franco. Como oradora internacional, ha estado entrenando y enseñando a varios grupos acerca de enseñanzas Espíritas y su práctica terapéutica.

1 El Génesis de Allan Kardec, Capítulo 18, párrafo 28
2 El Libro de los Espíritus de Allan Kardec, pregunta 208
3 El Libro de los Espíritus de Allan Kardec, pregunta 383
4 El Evangelio según el Espiritismo, Capítulo XIV, párrafo 9
5 El Evangelio según el Espiritismo, Capítulo XI, párrafo 8
6 El Libro de los Espíritus de Allan Kardec, pregunta 685
7 La Inteligencia Social de Daniel Goleman