Tiempos de Transición

R.E – En estos días la crisis financiera afecta a millones de personas alrededor del mundo, aumenta la desesperación e intensifica la crisis social. ¿Sería esto el fin de los tiempos?

Vivimos en un periodo de gran transición, en el cual la Tierra ascenderá en la escala de los planetas, dejando atrás el estado de pruebas y expiaciones a fin de convertirse en un mundo de regeneración.

En consecuencia, los días de expiaciones han llegado para que conozcamos los legítimos valores del ser humano. Ya no hay espacio para disfraces o fugas de la realidad. El ser legítimo es inmortal y, por eso mismo,
su jornada en la Tierra tiene finalidad evolutiva; es así que desarrolla el dios interno, a fin de alcanzar la plenitud que le está reservada.

En ese sentido, en la etapa actual de evolución en que nos encontramos, se produce una gran variedad de fenómenos en todos los lugares. Estos sucesos están relacionados con la alteración cualitativa de la conducta humana. Se producen por la naturaleza sísmica del planeta, por el carácter económico o moral, o se presentan dentro de las estructuras del comportamiento en la esfera de la salud física, emocional y mental. Estos acontecimientos permiten el surgimiento de un nuevo ser, que se convertirá en un ser modelo para la Nueva Era.
Además, el tiempo, no va a terminar. Sólo cambiará de contexto para avanzar sin cesar.

R.E – El ilustre escritor Espírita León Denis, en su libro Después de la Muerte, habla de la crisis moral. Él describe el aumento de la delincuencia y la falta de esperanza al final del siglo XIX, en Francia. Recientemente, las noticias reportaron que diversos padres de familias en crisis financiera optaron por matar esposa e hijos y que prefirieron suicidarse antes de vivir en la ruina financiera. ¿Cómo pueden ocurrir tales atrocidades? ¿Por qué Dios permite semejantes crueldades?

El Creador, en su sabiduría, ofrece al Espíritu el tesoro del discernimiento desde el momento en que adquiere conciencia. En este sentido, cada uno puede discernir entre el bien y el mal, lo correcto de lo errado, y enriquecido por el libre albedrío puede optar por ser feliz o desdichado.

De acuerdo con las Leyes Divinas, la conquista del Reino de los Cielos es una fatalidad. Esa es la gloria
de la inmortalidad.

Una vez establecidos los códigos morales que controlan el Universo y a todos los seres vivos,
el Padre Supremo ama a su creación y no interfiere en las opciones seleccionadas por cada individuo
en el proceso de crecimiento.

Si consideramos que cada caso ofrece una lección y la oportunidad de aprender, la revuelta de hoy, responsable por la alucinación criminal, se someterá a una renovación. Esta renovación se producirá cuando las instancias futuras de dolor y sufrimiento le permitirán al delincuente comprender que el mundo físico no es la vida verdadera, sino más bien la escuela en la que los procesos de iluminación y subordinación a las leyes de la justicia y el amor son desarrollados.

Debilitado por sus impulsos materialistas, el Espíritu tiene dificultades para enfrentar los problemas naturales encontrados y por no saber cómo resistir a los desafíos del desarrollo intelectual y moral, elige erróneamente las actitudes de tal naturaleza.

Al enfrentar la aflicción, a veces una simple ilusión, el hombre puede encontrar la salida a los tormentos más graves, olvidando que nadie puede engañar a la vida inútilmente. En ese sentido, cuando la crisis del testimonio es superada, el Creador le reserva a cada uno la felicidad infinita de la victoria sobre las pasiones mundanas.

R.E – León Denis nos dice que, debido a los conflictos entre ciencia y religión, razón y sentimiento, existe una crisis moral en la sociedad, la educación y la familia. ¿Cómo resolveremos estos conflictos?

Gracias a una doctrina filosófica como el Espiritismo hay un puente entre ciencia y religión, razón y sentimiento. Sus paradigmas ya se han demostrado en los laboratorios de investigación, más allá de las imposiciones dogmáticas y restrictivas del pasado.

Siendo sus postulados de naturaleza psicoterapéutica, y porque propician la salud espiritual, sea evitando los males que atormentan o curándolos, se abren nuevas perspectivas para la sociedad. Esas nuevas perspectivas producen bienestar y felicidad.

Al explicar que la vida física tiene un significado psicológico profundo, el Espiritismo nos libera de la ignorancia, nos eleva a la auto conquista y a la autorrealización, abriendo una puerta al infinito y a la felicidad que nos espera.

R.E – En el amargo día 11 de septiembre de 2001, muchos se preguntaban dónde estaba Dios y por qué no protegió a Estados Unidos de tal tragedia. La Madre Teresa una vez mencionó en sus escritos cómo había experimentado el “silencio de Dios.” En estos días oscuros ¿Dios ha preferido el silencio? ¿Existe ese silencio?

Yo creo que el término Silencio de Dios es una referencia a la falta de protección o a las interferencias perniciosas a favor de un grupo de personas sobre otro. El doloroso acontecimiento del 11 de septiembre fue una invitación a la mente y al corazón de la humanidad a través de la nación del Tío Sam, lo que demuestra la fragilidad de nuestras instituciones, nuestra cultura y nuestro orgullo ante el implacable proceso de la evolución.

Muchas veces, las naciones que están intoxicadas por un poder temporal esclavizan a los demás de mil maneras diferentes, acarreando consecuencias espirituales dolorosas para ellos. En estos casos, el Maestro de la Vida, que es todo amor, las llama a la reparación a través de momentos de sufrimiento que disuelven todo el mal y las eleva en dirección de un increíble estado de bienestar.

El silencio, entonces, es un acto de misericordia y compasión por los que sufren porque, de hecho, han sido elevados hacia la luz perpetua.

R.E – ¿Cuáles serían entonces las recomendaciones de los Espíritus iluminados a todos los que pretenden enfrentar esta fase de transición, sin caer en ningún tipo de perturbación?

La reencarnación es una experiencia evolutiva y no un viaje sin fin a la isla de la felicidad interminable, tal como piensan algunos hedonistas y narcisistas. Constituye una invitación para el proceso de sublimación de nuestra herencia socio-psicológica que sigue siendo primitiva. Estos aspectos primitivos de nuestro ser deben ser superados mediante la vivencia del amor y la conquista admirable de sí mismo en su trayectoria inmortal.

Amar, amarse a sí mismo y conquistar el conocimiento, liberarse de las pasiones mundanas, servir a Dios, ayudar al prójimo y romper cualquier vínculo egoísta – todo esto constituye un recurso valioso para hacer frente a las dificultades en este período crítico.

Al mismo tiempo, al establecer un contacto psíquico y emocional con Dios mediante la oración, la concentración y la meditación, se puede reunir fuerzas para enfrentar las batallas encontradas en el camino hacia la victoria final.

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